jueves, 5 de mayo de 2011

El Teatro se abre paso en este proyecto con:

"Sonidos del silencio: una experiencia para oyentes"


Por Jesus Alberto Amado Garcia




Los niños hacen señas a su profesora porque son las cuatro de la tarde hora en que inicia su primera clase de artes escénicas y el profesor no aparece. Cuatro cero tres y tocan a la puerta, la profesora abre y llega el nuevo profesor. Los niños ansiosos esperan porque quieren saber y quieren aprender, algo que además de divertirlos  les servirá para desarrollar su motricidad, su velocidad de reacción y forma de expresión con el mundo que a veces los tiene demasiado olvidados.

Después de la presentación se animan a asignarle una seña a su nuevo profesor, pues es la forma como lo identificaran cuando hablen de el. Divagan en cuál es la seña; después de observarlo, escudriñarlo y hasta escarbarlo físicamente todos asienten en asignarle su nuevo nombre en lenguaje de señas.



La experiencia ya empieza. Se juega con ellos, se les dice con la expresión y la mirada lo que con las palabras se expresan los oyentes. Ellos entienden muy bien, una mirada, un giro de la cabeza, una mano que se levanta y les entrega las indicaciones para el desarrollo del trabajo. Esto no impide que cuando la alegría les invade, emiten sonidos, murmullos de esos términos que solo con las manos pueden traducir. Ellos expresan con su voz lo que su mente imagina pero que su garganta no aprendió a decir por su dificultad. Ellos hablan y hablan más de lo que uno pensaría.

Necesidad, es un término duro, muy determinante mas no discriminante; no es solo afecto lo que ellos reclaman, es más que eso; una mano que le ayude a levantarse y superar la deficiencia que en muchos casos es más grande que el simple hecho de no oir. Algunas malformaciones que los acompañan, con las cuales ellos ya conviven y muchos de nosotros nos espantamos al verlos. Pero son humanos con corazoncitos sensibles, nobles y dispuestos, pero que no quieren ser mas maltratados, ignorados ni dispersos; que quieren ganarse un espacio en la sociedad moderna, que muy lentamente esta permitiéndoles el ingreso a una vida activa y participativa.

A medida que transcurre el tiempo de clase se notan sus deficiencias, no solo auditivas. Su capacidad de concentración no se ha desarrollado por los prejuicios mentales y malas disposiciones que internamente ellos manejan; pues como se sienten desplazados ellos también se olvidan de sí mismos. El instructor genera a partir del desarrollo de su clase, variaciones a los ejercicios, para empezar a tratar esos problemitas que se hacen evidentes con el pasar de los minutos; ellos intentan realizar los ejercicios con mucho esfuerzo y son motivados a no rendirse con el primer fracaso. Cada niño  intenta desde sus capacidades desarrollar los ejercicios y deciden entregarse al proceso de tratamiento de las dificultades.

El cansancio físico y mental se hace notorio y el tiempo de clase llega su fin. Como última medida se hace un ejercicio de relajación para dar por finalizada la sesión del día de hoy. Las preguntas asaltan la mente de quien está al frente, pues las demás sesiones deben llevar impresa el tratamiento de esos procesos que deben mejorar desde lo físico, lo corporal, lo aptitudinal,  y emocional. El arte es la  única expresión que permite tratar al ser humano desde su interior, confrontarlo consigo mismo y ayudarlo a mejorar en su proceso de adaptación al mundo.




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